miércoles, 24 de febrero de 2016

Monte GEDO

El domingo 21 de febrero de 2016 algunos componentes del grupo "Amigos de Labastida" hicimos una ruta matinal por el Monte Gedo. La mañana salió preciosa: sol, buena temperatura, ánimo decidido y un guía extraordinario. (No quería nombrarlo, pero Segundo nos guió de maravilla). Aquí queda el testimonio gráfico de lo acontecido.
Salimos de Collado de Cieza y, tras la ruta circular, retornaremos de nuevo aquí.
La primera sorpresa que nos llevamos algunos, como yo, es que no hay un pueblo que se llame Cieza en Cantabria; es un valle y un Ayuntamiento que engloba distintos pueblos: Collado, Villasuso, Villayuso..., todos de Cieza, claro.
Las primeras imágenes nos asoman a dicho valle y a la autovía que lo atraviesa.


Isabel, bajo la atenta mirada del guía, nos indica el camino a seguir y, enseguida, todos nos ponemos en marcha.


Ahora comenzamos a girar en torno al bosque y vamos tomando la dirección que nos acerca hacia el mirador al valle de Buelna. Se agradece caminar a la sombra de los pinos. Pese a la estación invernal, el bosque tiene gran cantidad de matices y tonos.


Así llegamos al mirador sobre Los Corrales de Buelna y todo el valle. La vista sobre el pueblo y su entorno es diáfana.


Aquí nos encontramos con unos pacíficos borricos; parece que  no les importa mucho que nos entrometamos en su ámbito y nos dejan fotografiarlos y fotografiarnos con ellos




Dejamos a los borricos y seguimos el camino. Una pequeña duda con los tracks de los GPS y llegamos a una zona de Calzada Romana. El suelo está un poco resbaladizo por la humedad que ha hecho crecer verdín en las losas antiquísimas. A la entrada, nos encontramos con un "museo" al aire libre; parecen muñecos de un extraño vudú.



Comenzamos a caminar por la Calzada Romana, un poco sombríos por esos raros muñecos; tal vez, debido a ello, al fotógrafo se le oscurece el objetivo y se le acelera la velocidad en el disparo.




Salimos de la Calzada y subimos, campo a través, hasta alcanzar las primeras casa del pueblo; de nuevo en Collado de Cieza.



Nos están esperando unas cervezas frescas y unas rabas...suponemos; después, sólo las cervezas, no tostadas, de diferentes marcas y las rabas...para otro día.

A continuación se pueden ver las imágenes precedentes y el resto de las tomadas en la marcha.







martes, 16 de febrero de 2016

La senda de URSI

El domingo. 14 de febrero, el Grupo de montaña ORZA, nos fuimos de marcha a la montaña palentina. Nuestro objetivo, la Senda de Ursi.
Las previsiones del tiempo eran bastante pesimistas: frío, agua, viento, nieve... Pero, pese a todo, en torno a las ocho de la mañana iniciamos la marcha en los autobuses. En principio, tiempo fresco, pero sin agua. Al llegar a Reinosa, las cosas empiezan a cambiar; llueve y hace bastante viento; el día oscuro y de mal presagio.
Seguimos adelante en dirección a Brañosera y Barruelo; el agua de lluvia se torna pronto en nieve y la carretera se cubre. En Salcedillo,  los autobuses tienen dificultades y nos detenemos. ¿Tendremos que dar la vuelta?: difícil, no hay espacio y es peligroso.

Después de un rato, aparece una máquina quitanieves; reanudamos la marcha despacio hasta alcanzar la cima de un puertecillo. La Guardia Civil nos indica que no hay nieve una vez en Brañosera, pero sigue nevando y la carretera vuelve a taparse. Otro tiempecito de espera; de nuevo vuelve la quitanieves y ya seguimos detrás. Así llegamos a nuestro objetivo: el Santuario del Carmen desde donde comenzaremos la ruta. El día ahora es frío, con algo de nieve, pero no llueve y tampoco hace viento; digamos que es un día agradable de invierno.
Ursi es el diminutivo de Ursicinio; fue un artista local que trabajó la madera. Nacido en Villabellaco, en 1932 y muerto en 2007. Un grupo de artistas amigos han ido jalonando de esculturas en piedra, madera, metal...la ruta en homenaje a Ursi.
La ruta es circular, y, aunque lo natural es comenzar y terminar en Villabellaco, de hecho se puede empezar en cualquier otro punto de la misma; nosotros, por cuetión de logística, la iniciamos en el Santuario del Carmen. Aquí nos encontramos ya con la primera escultura: una estructura que nos habla de música.
Caminamos ahora en dirección a Villabellaco: más obras y un pequeño taller.










Cuesta arriba, dejamos a la derecha la iglesia de S. Pedro y seguimos caminando y ascendiendo hacia el mirador. El tiempo se sigue comportando muy decentemente: nieva a intervalos, luce el sol, mucho barro... pero la marcha es muy agradable; el bosque de robles por el que vamos caminando está espectacular con la nieve recién caída.
Ya a medio día, llegamos a Valle de Santullán: breve descanso y refrigerio para reponer fuerzas. El pueblo es pequeño y no se ve persona alguna.
Reanudamos la marcha atravesando el pueblo y comenzamos a ascender hacia el mirados de S. Julián. El barrizal es impresionante; sólo hay barro, el camino es barro, barro y estiércol en cantidades ingentes. Pero la vista, abajo, del pueblo es casi idílica;llegamos a la escultura más significativa o llamativa: el caracol que parece mirar nostálgico hacia Valle de Santullán.
Se acaba el barro, se acaba la cuesta y  ya estamos en el mirador de san Julián; vista espléndida a donde quiera que se dirija la mirada:  el Espigüete y Curavacas, frente a nosotros cubiertos de nieve; el pantano de Aguilar, a nuestra izquierda brillando al sol invernal; Valle de Santullán y Villabellaco, abajo a nuestra derecha; detrás,  la montaña palentina va perdiendo altura hacia  hacia los valles que ensanchará el Pisuerga.


Descendemos del mirador hacia el santuario del Carmen; nieva y, al mismo tiempo, luce el sol; de nuevo el espectáculo de los robles sin hojas, pero con la nieve colgada de sus ramas.
Llegamos al santuario; aquí acaba la marcha; comemos. Al final, la nieve se hace ahora más cerrada y persistente, pero en el bar se aguanta bien. Permaneceremos en este lugar hasta el regreso.
Pese al comienzo con presagios bastante negativos, la marcha ha resultado estupenda; ha sido un día muy agradable; los paisajes, con la nieve, tenían otro aire. Nos ha gustado; tanto que apuntamos la zona y el lugar para repetir la marcha con el grupo más reducido "Caminando con Orellana"


Aquí aparecen algunas fotos tomadas en la marcha

martes, 2 de febrero de 2016

Marcha de la empanada


El domingo, 31 de enero, el Grupo de Montaña Orza hicimos la marcha programada entre el pueblo de Orzales y los Aguayos. La MARCHA DEL HORNAZO, tituló Orza en su información. Pero los originarios de la zona dicen que nunca llamaron hornazos sino empanadas a esos deliciosos productos, tortas rellenas de atún, unas, y de chorizo, otras; el pan, así, se queda impregnado por la salsa de tomate que se mezcla con el chorizo y el atún y tiene un paladar único. No seré yo, lego en la materia, quien discuta si hornazo o empanada; sólo puedo certificar su extraordinario sabor. Pero, ya que los que han vivido desde niños en la zona de Orzales lo llaman empanada, titulo esta entrada con dicho nombre; algo más sabrán aquellos que no los que somos simples visitantes del lugar. 

Vista del pantano del Ebro desde la panadería de Orzales
Teníamos ya encargadas las empanadas; por eso, nada más llegar, Iñaki, como abanderado del grupo, se dirigió, con decisión admirable, a recogerlas en la panadería de Orzales. Repartimos las empanadas en las mochilas.
Ermita de las Nieves

Tras la reorganización de los grupos y las fotos de rigor, emprendimos la marcha para alcanzar el primer objetivo intermedio: la ermita de la Virgen de las Nieves.


Hacemos un alto para descansar, agruparnos todos y contemplar el paisaje que se extiende a nuestros pies: el pantano del Ebro. Por cierto, está un poco bajo de agua; ha llovido poco y no ha nevado casi nada en las cercanas cumbres.

Algunos aprovechan para reponer fuerzas, beber líquido y aligerar equipaje; no hace calor, pero caminando, pronto sobran abrigos. 

Reanudamos la marcha; todavía vamos juntos los grupo A y B; los del C van a su aire y se toman la marcha  como una fiesta; no está mal. La siguiente parada será el Cuetu del Otero.
Cuetu del Otero
Aquí es el único lugar donde vemos un resto de la poca nieve que ha caído hasta la fecha.

El día es bueno, poco luminoso, pero no frío; un buen día de montaña
Las vistas son extraordinarias tanto hacia Campóo  y el entorno del pantano como a la zona de los Aguayos. Eso permite obtener magníficas  panorámicas de ambas zonas; a continuación se muestran algunas de ellas.



PANORÁMICAS

El pantano del Ebro desde la ermita de las Nieves

Otra vista del pantano

Los Aguayos

Ahora ya es todo descenso; buen camino y terreno fácil. Abajo vemos San Miguel de Aguayo que es nuestro objetivo final. Llegamos pronto, casi como deseosos de hacer más camino, como si se nos hubiese quedado corta la marcha.
San Miguel de Aguayo
Parece que hay días en los que da la sensación de que las distancias se hagan más cortas, bien por salir más pronto, andar más de prisa, encontrar caminos y sendas fáciles... o porque el ánimo y el cuerpo tienen esa disposición.

Al final comimos en el bar del Centro Social que abrieron para nosotros: vermouth o cervecita y después saboreamos con fruición las ricas empanadas; definitivamente, empanadas; nada de hornazos.

La tarde nos dio aún tiempo para pasear por el pueblo y, sobre todo, observar su particular arquitectura: tejados, unos, de una superficie llamativa y otros, acoplándose ingeniosamente a la curvatura pronunciada de las paredes.

A continuación, en el enlace, dejo unas notas, servidas por Orza, sobre la historia de la panadería de Orzales. También, una presentación con varias fotos tomadas en la marcha.