Las previsiones del tiempo eran bastante pesimistas: frío, agua, viento, nieve... Pero, pese a todo, en torno a las ocho de la mañana iniciamos la marcha en los autobuses. En principio, tiempo fresco, pero sin agua. Al llegar a Reinosa, las cosas empiezan a cambiar; llueve y hace bastante viento; el día oscuro y de mal presagio.
Seguimos adelante en dirección a Brañosera y Barruelo; el agua de lluvia se torna pronto en nieve y la carretera se cubre. En Salcedillo, los autobuses tienen dificultades y nos detenemos. ¿Tendremos que dar la vuelta?: difícil, no hay espacio y es peligroso.

Después de un rato, aparece una máquina quitanieves; reanudamos la marcha despacio hasta alcanzar la cima de un puertecillo. La Guardia Civil nos indica que no hay nieve una vez en Brañosera, pero sigue nevando y la carretera vuelve a taparse. Otro tiempecito de espera; de nuevo vuelve la quitanieves y ya seguimos detrás. Así llegamos a nuestro objetivo: el Santuario del Carmen desde donde comenzaremos la ruta. El día ahora es frío, con algo de nieve, pero no llueve y tampoco hace viento; digamos que es un día agradable de invierno.
Ursi es el diminutivo de Ursicinio; fue un artista local que trabajó la madera. Nacido en Villabellaco, en 1932 y muerto en 2007. Un grupo de artistas amigos han ido jalonando de esculturas en piedra, madera, metal...la ruta en homenaje a Ursi.La ruta es circular, y, aunque lo natural es comenzar y terminar en Villabellaco, de hecho se puede empezar en cualquier otro punto de la misma; nosotros, por cuetión de logística, la iniciamos en el Santuario del Carmen. Aquí nos encontramos ya con la primera escultura: una estructura que nos habla de música.
Caminamos ahora en dirección a Villabellaco: más obras y un pequeño taller.
Ya a medio día, llegamos a Valle de Santullán: breve descanso y refrigerio para reponer fuerzas. El pueblo es pequeño y no se ve persona alguna.
Reanudamos la marcha atravesando el pueblo y comenzamos a ascender hacia el mirados de S. Julián. El barrizal es impresionante; sólo hay barro, el camino es barro, barro y estiércol en cantidades ingentes. Pero la vista, abajo, del pueblo es casi idílica;llegamos a la escultura más significativa o llamativa: el caracol que parece mirar nostálgico hacia Valle de Santullán.

Se acaba el barro, se acaba la cuesta y ya estamos en el mirador de san Julián; vista espléndida a donde quiera que se dirija la mirada: el Espigüete y Curavacas, frente a nosotros cubiertos de nieve; el pantano de Aguilar, a nuestra izquierda brillando al sol invernal; Valle de Santullán y Villabellaco, abajo a nuestra derecha; detrás, la montaña palentina va perdiendo altura hacia hacia los valles que ensanchará el Pisuerga.
Descendemos del mirador hacia el santuario del Carmen; nieva y, al mismo tiempo, luce el sol; de nuevo el espectáculo de los robles sin hojas, pero con la nieve colgada de sus ramas.
Llegamos al santuario; aquí acaba la marcha; comemos. Al final, la nieve se hace ahora más cerrada y persistente, pero en el bar se aguanta bien. Permaneceremos en este lugar hasta el regreso.
Pese al comienzo con presagios bastante negativos, la marcha ha resultado estupenda; ha sido un día muy agradable; los paisajes, con la nieve, tenían otro aire. Nos ha gustado; tanto que apuntamos la zona y el lugar para repetir la marcha con el grupo más reducido "Caminando con Orellana"





